Preparar modelos de gestión de vías verdes y de “notación carbono” de la regulación de los flujos.

 

Controlar automáticamente la contaminación de los vehículos cuando esta alcanza los límites autorizados por la ciudad en una zona de circulación.

 

Reducir los riesgos de accidentes del tráfico, que sean peatonales o vehiculares, adoptando medidas de regulación específicas en las zonas peligrosas.

 

Respetando al mismo tiempo la libertad de cada uno para organizar sus desplazamientos.